Este martes, el Senado de la provincia de Buenos Aires convirtió en ley el proyecto que declara de utilidad pública y sujeta a expropiación a la planta gráfica Madygraf, ubicada en Garín y gestionada por sus trabajadores desde 2014. La iniciativa, impulsada por la legisladora del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U), Laura Cano, ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados desde agosto del año pasado.

La ley establece que el predio, junto con su maquinaria, herramientas e insumos, será transferido a la Cooperativa de Trabajo Madygraf Limitada, en carácter oneroso y con fines productivos y solidarios. En caso de incumplimiento, el dominio será revocado a favor del Estado provincial. También contempla un plazo de cinco años para su ejecución, durante el cual se suspenden procesos judiciales relacionados con la quiebra iniciada por los antiguos propietarios.

Una fábrica sin jefes que se convirtió en símbolo de lucha

La historia de Madygraf comenzó hace una década, cuando la multinacional Donnelley (antes Editorial Atlántida) cerró sus puertas de forma abrupta, dejando a más de 400 trabajadores sin empleo. Lejos de rendirse, los operarios ocuparon la planta y retomaron la producción bajo control obrero, inspirándose en experiencias autogestionadas como Zanon en Neuquén.

«¡La expropiación de Madygraf es ley! Lo sabíamos y lo conquistamos: la fábrica es de sus trabajadorxs», celebró Laura Cano tras la votación. También resaltó el papel del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos y la movilización social: “La gestión obrera es un faro para la organización de todos los trabajadores que resisten el ajuste”.

Actualmente, la cooperativa está conformada por 130 asociados y fabrica materiales gráficos para diversas entidades, entre ellas editoriales, sindicatos y organismos estatales. En los últimos años, ampliaron su horizonte productivo con packaging ecológico, instalaron paneles solares, incorporaron mejoras en eficiencia energética y abrieron sus puertas a iniciativas comunitarias.

Madygraf también impulsa un bachillerato popular, organiza talleres de formación y cursos abiertos a la comunidad. Su planta es escenario frecuente de recitales, funciones teatrales y encuentros culturales. Allí se estrenó La Fábrica, una obra inspirada en su proceso de lucha y autogestión.

Cano recordó que ya en 2017 se había sancionado una ley de expropiación con plazo determinado, que fue prorrogada en Diputados pero no llegó a ser tratada en el Senado. «Este paso es la reparación de una deuda legislativa. La lucha de Madygraf demuestra que con organización, unidad y apoyo popular se puede ganar», afirmó la diputada.

«Es una unidad productiva con valor económico, social y ambiental, que merece todo el respaldo del Estado para seguir creciendo», agregó Cano al destacar la importancia de la cooperativa en la vida local. Afuera del Senado, los trabajadores celebraban cantando: “¡Acá están, ellos son, los obreros sin patrón!». Con la ley aprobada, el próximo desafío será lograr la expropiación definitiva.